martes, 15 de agosto de 2017

La ley debe ser justa


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 14.08.2017]

Hace no mucho he descubierto una serie de televisión que me tiene ‘enganchada’, The good wife. La protagonista principal es Alicia Florrick, una abogada que tiene que recomponer su vida y su carrera profesional cuando su marido (Peter), Fiscal General  del Estado de Illinois, es detenido por escándalos de corrupción y prostitución. Es una serie entretenida, con giros inesperados y un buen hilo argumental. Muchos de los casos dan qué pensar y se abordan muchos temas controvertidos: eutanasia, suicidio asistido, maternidad subrogada, etc.
Me voy a detener en la conversación entre Diane (D) -socia fundadora del bufete que le da a Alicia la oportunidad inicial para retomar su carrera- y un cliente (C) que le ha contratado para simular un juicio con un caso sobre el matrimonio gay (capítulo 18 de la temporada 6, “Edición perdedora”):
C- Diane ¿puedo preguntarte algo? (Diane asiente) ¿Qué crees que pasaría si todos los casos fueran juzgados por una persona con un familiar o con un ser querido que se viera afectado por la decisión?
D- Me parece que todo caso es así.
C- Pero ¿la ley no debería ser impersonal, en el sentido de que debería ser igual para todos? Si no estaríamos en China ¿no? Todo dependería de a quién conoces.
D- Le ley debe ser justa, no impersonal. De hecho, yo creo que la ley siempre es personal. Tiene que verse el lado humano o no tendría sentido.
Yo me pregunto… ¿Cómo puede ser impersonal algo que se aplica y tiene consecuencias sobre las personas? A la hora de legislar y de aplicar las leyes, que al final lo hacen personas, es necesario ver el lado humano, desplegar la empatíaLa justicia como equidad (Rawls), tratar lo igual como igual y lo diferente como diferente, no como igualdad. No creo que un padre o una madre defiendan que tienen que dar exactamente lo mismo a todos sus hijos e hijas. No todos necesitan lo mismo, ni quieren lo mismo.
Al comienzo de las clases de Ética cívica y profesional suelo insistir en la relación entre ética y legalidad, que tienen que ver pero no son lo mismo. Es muy interesante la imagen que tradicionalmente representa a la justicia: una mujer con los ojos vendados (alude a la exigencia de imparcialidad, de no saber a quién se reparte), con una balanza en una mano (simboliza el equilibrio, el dar a cada uno lo que le corresponde) y una espada en la otra (representa la fuerza, el poder coercitivo del estado para hacer cumplir las leyes).
El argumento ‘lo ético es lo legal’ es muy utilizado en el ámbito empresarial. Es claro, sencillo, al menos más que determinar qué es lo correcto. Sin embargo no podemos identificar lo ético con lo legal, eso supondría una carencia de principios propios. Para actuar bien tenemos que tener en cuenta dos máximas: 1) En principio la ley es ética, porque está para salvaguardar los derechos de todas las personas, y por lo tanto hay que cumplirla; 2) Una ley injusta no obliga moralmente, lo que no nos exime de tener que responder en caso de incumplimiento. Al sistema legal se le pueden poner muchas pegas… Las leyes siempre van muy por detrás de las situaciones. Además, aunque una situación esté regulada no puede contemplar absolutamente todos los supuestos. Existen vacíos legales, leyes obsoletas e incluso leyes injustas (por ejemplo, hace unos años en España los matrimonios tenían obligación de tributar conjuntamente, lo que, normalmente, en el caso de dos ingresos perjudicaba frente a las parejas de hecho que tributaban de forma individual). Existe un refrán que dice: ‘hecha la ley, hecha la trampa’. La Constitución Española recoge en su artículo 14 el principio de Igualdad ante la ley. No obstante, la realidad nos contradice esto en cierta medida. La ley se debe apoyar en la moral. Como dice el preámbulo de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948): “Los deberes de orden jurídico presuponen otros, de orden moral, que los apoyan conceptualmente y los fundamentan”.
Para terminar una cita para la reflexión de Thoureau, quien fuera uno de los padres de la desobediencia civil:
“¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene cada hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo. Se ha de hacer en cada momento lo que crea justo. […] La Ley nunca hizo a los hombres más justos y, debido al respeto que les infunde, incluso los bienintencionados se convierten a diario en agentes de la injusticia”.


jueves, 22 de junio de 2017

Cómo prevenir el Acoso Escolar en los centros escolares


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 22.06.2017]

El pasado 31 de mayo el Dr. Iñaki Piñuelreconocido experto en Acoso y Violencia Escolar, impartió una conferencia en la Universidad de Deusto con el título que lleva esta entrada (que se corresponde con el de uno de sus libros). El acto estaba organizado por Deusto Alumni. Voy a recoger aquí algunas de las ideas presentadas.
El acoso escolar es un problema muy serio al que recientemente se le ha empezado a dar la importancia que tiene. Una actitud muy habitual es la que se refleja en comentarios como: “son cosas de niños”, “es algo que siempre ha habido”, etc., que pueden provenir tanto del alumnado, como del profesorado, las familias o de los responsables educativos. En el sistema educativo hay una especie de ‘síndrome de negación’. Cuando evaluaron (Estudio Cisneros) en 2005 y 2007 se encontraron que el acoso y violencia escolar (AVE) superaba el 23%, frente a la incidencia ‘oficial’ que hablaba de entre un 2 y un 4%. Además, cerca del 11% de los afectados tenían daño severo (que podría incluso llevar al suicidio). Sorprendidos por el dato buscaron otras fuentes y vieron que en el informe Bullying among Irish schoolchildren (HBSC IRELAND, 2002), la cifra para España era del 24%.  Véase también Unesco (2017).
Si se actúa pronto el proceso puede ser detenido. Cuando interviene la inspección educativa ya suele ser demasiado tarde y no queda otra solución que la salida de la víctima. El bullying no es un mal necesario, no es una situación ante la que resignarnos. Es una verdad incómoda, porque es molesto intervenir y romper el proceso. Para ello el primer paso es medir, enfrentarse a la realidad de que, según su experiencia, en todas las aulas se da.
Uno de los problemas radica en que no se tiene una buena definición de lo que es al AVE y habitualmente se reduce a los casos más graves, a aquellos en los que la violencia se ve porque ha ocurrido una agresión física (aquí es donde se suele avisar a la inspección).

Según el Dr. Piñuel estos son los elementos presentes en el acoso escolar:
  • Una o más conductas de hostigamiento.
  • Maltrato repetido.
  • Proceso continuado en el tiempo (lo que hace posible que se pueda anticipar y prevenir).
  • Estigmatización de la víctima, fragilidad social y aislamiento.
  • Sensación de impunidad del agresor y refuerzo social (obtienen reconocimiento, éxito y poder). Si no se les frena a tiempo llegan a la edad adulta repitiendo conductas, ejerciendo algún tipo de violencia sobre otras personas.
Como consecuencia de lo anterior se acaba dando en la víctima la ansiedad anticipatoria. Gota a gota van siendo destruidos psicológicamente y su salud física también se ve afectada.  Desarrollan un relato culpable, no entienden lo que les pasa y empiezan a creer que han tenido que hacer algo muy grave.

Es importante entender que el AVE es un proceso. En el mismo se pueden diferenciar cuatro fases.


Fase I: Incidentes críticos. A lo largo de nuestra evolución como especie hemos aprendido que la forma más rápida de unirnos y cooperar es ir contra un chivo expiatorio, un enemigo común, que funciona como pararrayos de nuestra violencia. En esta primera fase la violencia es indiferenciada, de todos contra todos. En este momento va a ocurrir el efecto señal; algo que se va a interpretar como negativo va a servir para estigmatizar: algún rasgo, la forma de ser, la conducta, tener las mejores/peores notas, etc. Es importante insistir en que no hay perfiles previos. Cualquiera puede ser victimizado por razones banales, frívolas, e incluso aleatorias. Algunas personas tienen más probabilidades de sufrirlo: quienes vienen de situaciones en las que han sido victimizadas, ya que su capacidad de resistencia es menor y suelen carecer de redes de apoyo. Es como si los grupos ‘olfatearan’ esa vulnerabilidad.
Fase II: Repetición. Se han dado los primeros incidentes y hay impunidad hacia los agresores; no hay sanción (ingenuamente algunas personas piensan que es retrógrado poner sanciones); no se protege a la víctima; se frivolizan los hechos (“a ver si se arreglan entre ellos”); se refuerza la conducta del agresor (hostigar hace que otros le sigan en lugar de defender al débil); y al final se acaba normalizando (“es lo que hay”, “el mundo es una selva”, “tienen que hacerse fuertes”, “algo habrá hecho”, etc.). Las víctimas sufren miedo, terror, somatización. No se inventan enfermedades, no exageran, sus males tiene origen psicológico. A partir de este punto, si se pasa de esta fase, ya no hay prevención posible, la única posibilidad es la salida de la víctima del centro.
Fase III: Chivo expiatorio. Empiezan a agregarse personas al gang de agresores en un proceso más mimético que deliberado. Van todos contra uno (unanimidad persecutoria). Se da un error básico de atribución en los orientadores, psicólogos, familias, etc.: se empieza a justificar lo que le pasa a la víctima por alguna característica, conducta u otro motivo; se carga la responsabilidad sobre la víctima. Quienes defienden a la víctima son atacados (victimización secundaria). En la víctima empiezan a aparecer daños psicológicos similares a los producidos por un estrés postraumático.
Fase IV: Victimización. En esta fase la víctima internaliza la culpabilidad. Ya está completamente excluida del grupo. Es aquí donde algunas personas empiezan a pensar en el suicidio como la única forma de terminar con el problema, “si yo soy el error…”. Hay muchas personas que creen que es aquí cuando se produce el acoso, pero ésta es la última fase. Cuando se llega aquí no hay otra solución que apartar a la víctima, que sale a otro centro. Cuando llega a ese centro puede repetirse el patrón, no porque haya un perfil previo, sino porque es más vulnerable, tiene menor resistencia y eso es percibido por el grupo. Además, una persona recién llegada no cuenta con apoyos.
La OMS (2016), en una Nota descriptiva sobre la violencia juvenil, señala como programas prometedores, entre otros: a) “programas de aptitudes para la vida y desarrollo social concebidos para ayudar a niños y adolescentes a controlar su agresividad, resolver conflictos y a adquirir las aptitudes sociales necesarias para resolver problemas”; b) “programas de prevención contra la intimidación en las escuelas”.
El Dr. Piñuel lidera un equipo de experto que ha desarrollado el programa AVE© de Prevención del Acoso y la Violencia Escolar, que se caracteriza por parar el proceso en las fases 1 y 2. Para esto no hay más remedio que medir.  Lo que no se mide no se puede gestionar. Cuentan con una herramienta psicométrica que es el TEBAE© (Test de Evaluación Breve del Acoso Escolar). En la mayoría de los protocolos que tienen los centros y las comunidades autónomas se empieza a actuar cuando hay una queja o una denuncia, pero, como ya hemos visto, eso es demasiado tarde. Existe un ‘pacto de silencio’ ante la realidad del acoso, es más conveniente “no enterarnos”.

Trivializar y banalizar el acoso escolar significa extender y propagar el problema. Actuemos para que no haya niños y niñas que sufran daños severos y para evitar que haya niños y niñas que lleguen a la edad adulta comportándose como auténticos psicópatas.
BIbliografía




viernes, 26 de mayo de 2017

Por unas relaciones afectivo-sexuales libres de violencia



[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 26.05.2017]

El 6 de mayo de 2017 asistí en el Auditorio de la Universidad de Deusto a la charla-debate:  “¿Quién nos atrae y por qué? Relaciones afectivo-sexuales libres de violencia”, organizada por la  Plataforma Interdisciplinar de Género e impartida por Marcos Castro Sandúa, Profesor de Secundaria así como de la Universidad de Barcelona. El profesor Castro pertenece a la asociación Homes en Diàleg (Hombres en Diálogo) cuyos miembros, como dice su página web, tienen como único rasgo en común “el convencimiento en la lucha contra la violencia de género y por unas relaciones igualitarias y apasionadas”. En la asociación trabajan en la socialización preventiva de la violencia de género. El Auditorio estaba lleno un sábado a las 10.30 de la mañana. En su mayoría era alumnado de psicología pero también había profesorado de la universidad y de centros de secundaria. Yo me marché a las 12.40 y todavía se estaban haciendo preguntas… Este hecho habla del interés que suscitó el tema. En una intervención que hubo al final se señaló que la presentación que se había hecho estaba basada en relaciones heteronormativas. La respuesta fue que sobre relaciones no hetoronormativas no hay mucha investigación pero que el modelo que se presenta se podría extrapolar.


En el cuadro anterior se resume el modelo tradicional de relaciones afectivo-sexuales con la imagen de fondo del castillo feudal. En la base del castillo está la doble moral: “lo que debo hacer, lo bueno” (ética) frente a “lo que me gusta” (deseo). Esta doble moral se puede ver en las declaraciones de una adolescente a Ragazza que presentó el profesor Castro: “Mis papás me dicen que me case con un chico bueno y yo les hago mucho caso; hasta que me tenga que casar, me dedico a divertirme con los malos”.
Normalmente los adultos educamos desde la ética y la otra parte, la del deseo, no la presentamos. No argumentamos para desmontar este modelo tradicional. Llega un momento en el que los adultos poco podemos influir en la educación, lo que más inciden son los iguales y los mensajes que reciben a través de los medios, las redes, etc. Por eso es importante trabajar desde la infancia, y presentando la cara del deseo, para que no se normalice la violencia como algo natural en el proceso de socialización.
En este modelo se opone la Masculinidad Tradicional Dominante (MTD), que es lo ‘deseable’ y lo que gusta,  a la Masculinidad Tradicional Oprimida (MTO). Como personificación del MTD tendríamos a los señores feudales que aparecen en la serie Juego de Tronos; y de la MTO al Pagafantas. El modelo de relación que se presenta en el lado de la MTO es el del amor sin pasión, y en la MTD es el de la pasión sin amor. Es significativo el comentario que le hizo una alumna de 1º de la E.S.O. después de ver un vídeo de un “chulo de manual”: “Prefiero un cabrón que un mariconcete”. No se puede equiparar la MTO con la MTD, pero el sistema necesita a los Pagafantas ya que lo mantienen. En la literatura, el cine y la televisión hay muchos ejemplos que reproducen y perpetúan este modelo tradicional: la Celestina, Don Juan Tenorio, Tres metros sobre el cielo, la saga After (cuyo público objetivo son adolescentes), Mujeres y Hombres y Viceversa, etc. Llama la atención que el “preso más guapo del mundo” debutara en la Semana de la Moda de Nueva York en febrero de 2017, poco después de haber sido puesto en libertad (una vez más triunfa el “chico malo”); o que en televisión se frivolice gastando bromas que normalizan el acoso sexual.
Como señaló el profesor Castro “No hay ningún otro rasgo común a todos los hombres que matan o agreden a las mujeres que ser hombres MTD” (Flecha, Puigvert y Ríos, 2013: 99). Cuando una mujer es agredida no hay nada que le haga ser agredida. Puede que haya consentido hasta momentos antes pero “NO es NO”. Y en esto se educa, y se aprende, desde la infancia. Hay que tener claro que tu cuerpo es tuyo y nadie lo puede profanar. No  todo es un juego. No puede ser ‘normal’ que se nos invada. Quienes abusan de menores utilizan el juego y el secreto para actuar con impunidad. Para este proceso educativo son útiles libros como: ¡Mi cuerpo es mío!Ni un besito a la fuerza; o webs como: La regla de KikoFundación RANA.
Es importante utilizar prácticas preventivas que sean seguras. A veces se presentan dinámicas, como la que reproducimos a continuación y que mostró el profesor Castro, que tienen una visión bastante naíf de los conflictos (está sacada de un manual que está disponible en la web). En el fondo de esta está la visión de que el conflicto se da entre iguales. Rara vez sucede así. Normalmente suele haber una persona que machaca a otra. Los adultos rara vez nos enterarnos de todo. Además, dramatizar o hacer juegos de rol tienen sus riesgos. Hay que estar muy seguro de quién es quién, ya que podemos poner a las personas en situación de desprotección (por ejemplo, si la víctima de acoso hace ese papel en la dramatización). Si no estamos seguros de los roles de cada persona es mejor no hacer nada ya que puede ser una actividad de destrucción emocional. Y acabar con “esto es un beso”… ¿qué pasa si la persona no quiere? Igual podemos acabar ejerciendo una presión que va en contra del “NO es NO”. Basta con imaginar que a los adultos nos propusieran algo así…

Para superar este modelo tradicional de masculinidad y de relaciones Bonino (2008: 77) señala que  “se requiere dirigirse explícitamente a los hombres, en tanto todos, de una u otra manera, por acción, omisión, complicidad, o indiferencia, participan en la generación, mantenimiento, legitimación y perpetuación de la violencia de género. Son ellos quienes incorporan, portan, practican, naturalizan, permiten y perpetúan las viejas formas de masculinidad no igualitaria que sustenta dicha violencia. Sin su cambio; sin su renuncia a la reproducción de los valores masculinos desigualitarios, la violencia de género no podrá erradicarse”. Hay que apostar por las nuevas masculinidades alternativas (NAM – New Alternative Masculinities). “Si conseguimos mover el atractivo hacia las NAM, estaremos promocionando no sólo  relaciones igualitarias sino relaciones llenas de sentido, pasión e ilusión” (Natividad Sancho, 2014: 60).
También hay que erradicar algunos mitos que están muy extendidos:
  • La idea del instinto, rayo, química, magia. El amor, el deseo y la atracción sexual son sociales, no son inevitables. Representan “la exteriorización de aquellos gustos y preferencias interiorizados a través de la socialización previa” (AA.VV., 2015: 10). Entra en juego la libertad y la responsabilidad. Su origen no es biológico, se ha aprendido. Por lo tanto se puede desaprender.
  • La atracción temporal. La juventud recibe muchos mensajes de que lo importante es pasárselo bien sin importar con quién. Esto llevado al extremo son las camisetas con eslóganes como “Hoy follo, mañana a juicio” o “Médico de buena fama, mejor aún en la cama” que se lucieron en la fiesta de las paellas universitarias en Valencia. Sería cuestionable qué se entiende por pasarlo bien. Además, decir que no importa con quién es frívolo o ingenuo. Claro que importa con quién y cómo. Hay hechos que pueden marcar e incluso destrozar una vida.
  • El espejismo del ascenso. Es la percepción equivocada de que al tener una relación con un chico MTD su estatus e interés sube, cuando en realidad baja y pasan a ser objeto de acoso. Incluso hay casos que tienen un desenlace fatal (Alandete, 2010).
La buena noticia es que hay vida fuera del castillo. Se pueden derribar los muros. El punto de partido es reconocer lo que previamente hemos comentado. Se critica mucho el enamoramiento porque desprotege. Lo que desprotege es de quién y cómo te enamoras. Cuando el ideal se construye fuera de los muros del castillo puede ser un salvavidas.
Ramón Flecha y Lidia Puigvert plantean el «amor ideal» del Siglo XXI “como diverso y plural. El amor ideal no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto, ni tiempo de duración específica y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género.  La socialización en el deseo hacia el «amor ideal» contribuye a prevenir la violencia de género, ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones” (AA.VV., 2015: 49).
Se trata de desarrollar relaciones que combinen pasión y amistad, excitación y cariño, locura y ternura. Y esto se consigue potenciando:
  • La amistad y seguridad. Para ir en contra de quienes cometen abusos y agresiones hace faltan redes de apoyo. Los buenos amigos se posicionan, la amistad protege. Y eso se aprende igual que se ha aprendido la ley del silencio. Frondoso, el personaje de Fuente Ovejuna, se enfrenta a la autoridad en contra del derecho de pernada porque cuenta con el apoyo del pueblo.
  • La fortaleza y la valentía. Está muy relacionado con lo anterior. Se debe poner el atractivo en quien se posiciona en contra. Hay que ponerse a favor de la víctima y en contra de quien maltrata. Una vez que te posicionas ahí tienes que ser fuerte y valiente. Existen iniciativas muy interesantes como: El club de los valientes de la comunidad de aprendizaje CPI Sansomendi IPI (Vitoria); La Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades; o Truckers Against Trafficking (TAT).
  • La bondad y el atractivo. Si logramos que la bondad genere atractivo conseguiremos construir la alternativa.
“La combinación de la atracción con la igualdad es lo que permite a los NAM romper con la doble moral y contribuir para prevenir y erradicar la violencia de género” (AA.VV., 2015: 24). Construyamos entre todos unas relaciones igualitarias y libres de violencia. Eduquemos para soñar relaciones ideales basadas en la igualdad, la libertad, la pasión, la bondad, y la amistad.
Bibliografía

martes, 2 de mayo de 2017

El proyecto de vida y el sentido


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 02.05.2017]

Los días 27 y 28 de abril he asistido al último módulo del Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas que la Compañía de Jesús ofrece a personal de sus distintas obras y que comencé hace tres años. Este último módulo ha estado dedicado al proyecto personal de vida, que en los aspectos psicológicos ha estado presentado por Manuel Marroquín sj. Voy a señalar y adaptar aquí las principales ideas que me llevé.
Una aspiración muy generalizada es la de ser feliz. Para ello es importante tener claro cuál es tu proyecto de vida, lo que supone una reflexión profunda sobre ti mismo y sobre tu vida. Podríamos definirlo como “el ejercicio de determinar lo que se quiere hacer en la vida fijando unos objetivos y estableciendo los medios adecuados para su consecución” (Marroquin, s/f). Un proyecto de vida no es una mera declaración de intenciones o deseos. Supone reflexión y discernimiento sobre objetivos y el compromiso de trabajar para conseguirlos. Es la base de la autorrealización ya que dota de un sentido a la vida, marca la finalidad, el para qué estoy aquí, cuál es mi misión. Viktor Frankl decía: “Y yo me atrevería a decir que no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene un sentido. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: ‘Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como’” (p.59).
Un proyecto de vida es un movimiento de interiorización profunda. Lo importante es que tenga coherencia interna, que los valores que están imbuidos en él sean consistentes. Además es un movimiento situacional, parte del aquí y ahora de mi vida. Y se centra en la elección y el compromiso con la acción. “El Proyecto, por tanto, supone un movimiento de interiorización en el que el ser humano, sin huidas de la realidad, trata de asumirse a sí mismo, profundizar en la reflexión y adquirir una capacidad de contemplación, que incluye el compromiso de la acción” (Marroquin, s/f).
El ser humano se constituye, construye su identidad, a través de las elecciones que hace. La libertad no es absoluta, está condicionada por múltiples factores, pero no estamos determinados. Tenemos márgenes de libertad. Al menos podemos decidir cómo afrontamos las situaciones de la vida.  “Las elecciones marcan la forma y personalidad de cada sujeto. La vida humana puede considerarse como un permanente proceso electoral que nos exige optar en cada momento entre multitud de posibilidades” (Jiménez Ruiz, s/f).
Elegir tiene unos ‘riesgos’ que debemos conocer y asumir:
  • Las elecciones que hacemos tienen consecuencias de las que debemos responder.
  • Cuando optamos renunciamos a otras posibilidades.
  • Elegir supone una ruptura con la necesidad de seguridad porque acaba con el statu quo (el refrán castellano dice “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”).
  • Hay un riesgo de que otros elijan por nosotros, el “yo colonizado” del que habla Gergen. Introyectamos los modelos y mensaje que nos transmiten los medios de comunicación, las redes sociales, la sociedad, el grupo, etc. El antídoto antes este mimetismo es una reflexión profunda sobre uno mismo. Es importante conocer y admitir los influjos que uno tiene pero sin dejar que le condicionen.
A la hora de elaborar o reelaborar el proyecto de vida es importante conocer si se tiene locus de control interno (hay percepción de control sobre los eventos que nos suceden) o externo (no hay percepción de control). El locus se manifiesta en los guiones de vida, que son  “como el argumento preestablecido de una obra dramática que la persona se siente obligada a representar, independientemente de si se identifica o no con su personaje” (Alex Rovira). Estos guiones:
  • Tienen un carácter principalmente emocional que influye en las relaciones.
  • Están definidos para los diez años.
  • Provienen predominantemente, que no exclusivamente, de la relación materna.
  • Influyen en la percepción de uno mismo y de los demás.
  • Promueven las posiciones existenciales que condicionan el comportamiento.
Para elegir nuestra propia vida es necesario analizar sin miedo ni tapujos nuestros guiones y hacer una redefinición de los mismos. Se trata de pasar “de la vida prefabricada al bricolaje personal”. Es posible aunque no es fácil. Para conocer nuestros guiones Manuel Marroquín nos dio un cuestionario muy sugerente:
Cuestionario de programación personal (Life-Script). Manuel Marroquín
  1. ¿Cómo te ves a ti mismo ahora?
  2. ¿Desearías cambiar algo de ti mismo? ¿Qué?
  3. ¿Qué te ha impedido realizar dicho cambio?
  4. ¿Eres realmente tú mismo, “tu propia persona”, o vives en perpetua acomodación a las expectativas de los demás, o de los medios de comunicación?
  5. ¿En qué sentido eres parecido a tu madre?
  6. ¿En qué sentido eres diferente?
  7. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  8. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  9. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  10. ¿En qué sentido eres parecido a tu padre?
  11. ¿En qué sentido eres diferente?
  12. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  13. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  14. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  15. ¿Qué te agrada más de ti mismo?
  16. ¿Qué te agrada menos de ti mismo?
  17. ¿Cómo te gustaría verte dentro de cinco años?
  18. ¿Qué haces ahora para convertir ese ideal en realidad?
  19. ¿Qué deseas más en la vida?
  20. ¿Cuándo “te sientes bien” acerca de ti mismo?
  21. ¿Cuándo no “te sientes bien” acerca de ti mismo?

Elegir la propia vida no es sencillo pero merece la pena ya que nos conecta con el sentido, desde el cual se pueden afrontar las distintas situaciones que nos enfrentemos.

Bibliografía


jueves, 27 de abril de 2017

Aprendizajes en el camino



Hace dos años y medio, como ya he comentado en alguna ocasión, comencé mi personal camino de Ignacio. En enero tuvimos el segundo módulo del tercer año.  Luzio Aguirre sj, nuestro asistente, nos explicó en una comida a los que compartíamos mesa cuatro grandes aprendizajes para la vida que había realizado de los grupos de matrimonios que ha acompañado a lo largo de los años. He dado vueltas a cada una de estas claves y la verdad es que son básicas para tener una buena vida y unas buenas relaciones en todos los ámbitos y todas las etapas de la  vida.
1)      Pedir con claridad. Lo primero que debemos tener muy claro es que cada persona somos un mundo...  con necesidades, deseos, principios, valores, etc. muy diferentes. Igual que yo no puedo leer la mente de nadie, a lo sumo podré interpretar desde mis propias claves palabras y hechos, los demás  tampoco pueden hacerlo conmigo. En más de una ocasión me he quejado de que mis hijos, mi pareja, alguna amiga… no han hecho lo que quería o no han respondido como esperaba y la verdad es que la mayoría de las veces se  ha debido a que yo no había verbalizado ese deseo o expectativa o no lo había hecho claramente. Hay creencias que son muy poco razonables… “si me quisiera sabría qué o cómo hacer”, “si le importara no haría tal cosa”, “si fuera como es debido haría o dejaría de hacer…”. Y podríamos poner muchas más… Para poder recibir hay que saber pedir, asumiendo también que igual el otro no puede o no quiere dar. 
2)      Rechazar con humildad. Creo que uno de lo aprendizajes que más me han costado en la vida es el decir que no. (Ahora hay quien me dice que afloje un poco, que parece que le he cogido gusto al no). Cuántas veces he hecho más de lo que quería, o algo que me resultaba incómodo, o que iba en contra de lo que pensaba porque me lo pedía  alguien cercano, querido, importante… Estoy convencida de que tenía mucho que ver con la necesidad de ser querida, de ser valorada y tenida en cuenta. Parecía que decir que no era una especie de traición o falta de respeto o de amor… ¿y el respeto y el amor a mí  misma? ¿acaso no me traiciono en lo más profundo al decir si cuando siento que es no? Quizá  lo que más puede chocar es “con humildad”. He caído en la cuenta de que en mi caso muchas veces he dicho que sí para sentirme imprescindible o para demostrar no sé  muy bien qué. Y eso tiene mucho que ver con el ego…
3)      Ser generosos. Pocas cosas nos acercan más  a la Humanidad, a la grandeza que todos tenemos y somos, que dar sin esperar a cambio, dar de corazón sin importar que no nos correspondan. Los seres humanos tenemos comportamientos egoístas pero también somos capaces del altas cotas de altruismo, llegando incluso a poner en peligro nuestra propia vida. Actuar con generosidad, anteponer los deseos y necesidades de otros a los nuestros es un gran acto de amor, que no es renuncia sino entrega, acercamiento, donación al otro.  
4)      Ser agradecidos. El agradecimiento es la otra cara de la generosidad. Porque recibimos muchos dones, incluso sin pedirlos, debemos ser agradecidos. Estoy convencida de que no es posible ser feliz sin tener un corazón agradecido. No todo lo recibimos por merito nuestro. Mucho nos es dado por la generosidad de otros, empezando por nuestra propia vida. Y tengo la intuición de que este corazón agradecido es el que nos lleva tanto a ser generosos, como a pedir con claridad y rechazar con humildad.
Tengo el firme propósito de vivir desde estas cuatro claves para mejorar mis relaciones y ser mas feliz.