lunes, 18 de julio de 2016

Sobre el amor recíproco

Autor de la imagen: Walter Kostner
[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 18.07.2016]
“Y si estábamos dispuestas a dar la vida la una por la otra, era lógico que, mientras tanto, era necesario responder a las mil exigencias que el amor fraterno requería: era necesario compartir las alegrías, los dolores, los pocos bienes, las experiencias espirituales. Nos esforzamos en vivir así  para que el amor recíproco estuviera vivo entre nosotras, antes que cualquier otra cosa”. Chiara Lubich
Hace no mucho tiempo he descubierto una figura fascinante, Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. El ideal de la unidad, “un proyecto global, la fraternidad universal, que pasa a través de la dimensión local”, tiene un concepto central que me parece muy sugerente y  da qué pensar… el amor recíproco, que no es una opción sino un modo de ser y de presentarse al mundo. No es algo nuevo, pero sí un rasgo distintivo.
El amor es una emoción compleja que ha dado lugar a múltiples tratados, estudios, libros, consultas, conversaciones, tertulias, canciones (aunque normalmente las llamadas canciones de amor son más bien de desamor)… y también a mucho dolor y sufrimiento. Lo importante es amar bien y que nos amen bien. Hay un refrán que dice… “En la guerra y en el amor, todo vale”… A mi entender este dicho es bastante desafortunado. No todo vale, aunque sea en nombre del amor.
Hay un texto de Khalil Gibran, en El profeta, que para mí describe de una bella forma lo que es el buen amor…
El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído.
Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir: "Dios está en mi corazón", sino más bien: "Yo estoy en el corazón de Dios."
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.
Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.
Khalil Gibran,  El profeta.
Hay un precepto de S. Agustín que es de gran calado, pero que puede ser malinterpretado… “Ama y haz lo que quieras”. Aquí el orden de los factores sí es importante, primero ama. Merece la pena ver la cita en su contexto: “Lo que queremos subrayar es que lo que distingue los actos de los hombres es el amor que hay en su raíz. Se pueden hacer muchas cosas que parecen buenas, pero que no proceden de la raíz del amor. Las espinas tienen también flores; hay actos que parecen duros y crueles, pero que quieren corregir, inspirados en el amor. De una vez por todas se te manda este breve precepto: Ama y haz lo que quieras. Si callas, calla por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor; que en el fondo de tu corazón esté la raíz del amor, pues de esta raíz lo único que puede salir son cosas buenas”  (San Agustín, Comentario a la Primera Carta de San Juan). Si la raíz de tus actos es el amor, éstos sólo pueden ser buenos, aunque no lo parezcan o tengan consecuencias amargas. Cuando el amor guía nuestros pasos vamos por buen camino, sabiendo, como hemos dicho, que no todo vale…
Y una clave importante en el amor es la reciprocidad. Amar no quiere decir satisfacer todas las necesidades o deseos del otro, renunciando al propio yo, a los propios deseos o necesidades... Aunque en ocasiones hagamos cosas por amor, porque sabemos que al otro le agrada o le ilusiona, porque queremos lo mejor para esa persona.  Lo que nutre el amor es la reciprocidad, el saber que tenemos la ‘espalda cubierta’, que el otro está cubriendo o reforzando nuestros ‘huecos’, que podemos confiar en su apoyo. Y esto funciona tanto en la relación de pareja como en la amistad. Hay una relación que escapa a esta lógica y es la paterno/materno-filial. En este caso el dar es mayor que el recibir. Los padres y madres no esperan una vuelta, o al menos no en la misma medida; es un amor incondicional que es básico para el buen desarrollo de los hijos e hijas.
El amor se expande como en la viñeta inicial. Nos hace crecer, desarrollarnos, encontrarnos a nosotros mismos, nos conecta con nuestro propósito, nos da confianza y seguridad y nos hace dar lo mejor de nosotros mismos. Funciona en contra de la lógica imperante… cuanto más das más tienes, lejos de agotarse se multiplica… Y si no es así… mejor que analicemos qué es, porque dudosamente será amor.
Os deseo, y deseo para mí, que el amor recíproco sea vuestra tarjeta de visita, vuestro modo de ser en el mundo… Esa es la mejor manera de crear una nueva humanidad.

jueves, 23 de junio de 2016

Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?


El pasado 11 de mayo, con ocasión de su 60 aniversario, Caritas Diocesana de Bilbao organizó en el Auditorio ‘Pedro de Icaza y Aguirre’ (Universidad de Deusto) un acto bajo el título que encabeza esta entrada. La ponencia estaba a cargo de Adela Cortina- quien estaba presentada y acompañada por Galo Bilbao. [En el último trimestre del año la profesora Cortina será la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Deusto]. Como todas las veces que he tenido la suerte de escucharle en directo estuvo estupenda, clara, concisa, cercana y desafiante.

Empezó la conferencia señalando que tiene la convicción de que los creyentes tenemos que ser ciudadanos (ciudadano ≡ ser su propio señor); podemos y tenemos que ser ciudadanos de nuestro tiempo. La fe inyecta vida, motivación y fuerza… Tenemos que trabajar codo con codo con quienes compartimos la ética cívica. Parece que la marcha de la historia va por el camino de la mirada compasiva y cordial, más que por el de la competición, el conflicto y el individualismo salvaje… Y eso apela al cuidado de los más vulnerables.

      A. ¿Cuáles son las razones éticas que reclaman el cambio?

1) Otro mundo es necesario, no sólo posible (como rezaba el lema del Foro de Porto Alegre, 2001). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.
El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…

2) Lo que es necesario es posible y tiene que hacerse real. Kant no habla de utopías sino de ideas regulativas.  Desde el punto de vista teórico nadie puede demostrar que hemos llegado a la paz perpetua, pero tampoco se puede negar. Cuando algo no se puede afirmar ni negar, estamos ante una idea regulativa; un uso de la razón práctica es orientar la acción. No debe haber guerras porque no es la forma adecuada de solucionar los problemas. Es una razón emocionada, motivada. La paz perpetua es una idea regulativa. Orienta la acción, hacia ahí debemos movernos; a la vez que supone una crítica para el momento actual, no estamos a la altura… Los derechos humanos son una idea regulativa. Y como son algo necesario hay que hacerlos realidad. No se discuten… el problema es cómo conseguimos hacerlos realidad.

Amartya Sen (Premio Nobel de Economía en 1998) señala, recuperando el sentido original de Adam Smith, que en el ámbito de la racionalidad económica el egoísmo es una motivación, pero no la única. Está también la simpatía. Y Sen añade también otra, el compromiso.  Egoísmo, simpatía, compromiso… suele ir mezclados, lo importante es ver cuáles debemos potenciar. [Para profundizar véase Pedrajas (2006)].

B. ¿Cuál es el nuevo modelo social?

Partió de un hecho evidente… El cambio es inevitable. Las sociedades cambian inexorablemente. La cuestión es hacia dónde cambian… Por eso lo importante es potenciar lo que queremos conseguir, para lo cual se tienen que aunar y articular los esfuerzos de tres esferas: 1) política; 2) económica y 3) social; teniendo claro qué le corresponde a cada uno de los actores.

1) Esfera política. El estado tiene que ser un estado de justicia, que busque el bien común. [Le gusta más hablar de estado de justicia que de estado del bienestar, aunque una tarea importante del momento presente es mantener lo conseguido. Igualmente prefiere hablar de bien común antes que de interés general, ya que la agregación de intereses siempre deja excluidos].  Acoger es una exigencia del estado social de derecho. Los miembros de una sociedad tienen que ver respetados sus derechos y se comprometen a proteger los de aquellos que estén en ese estado. El deber de hospitalidad se está incumpliendo en los últimos tiempos, de forma especialmente flagrante en la Unión Europea, lo que supone una fractura.

2) Esfera económica. Durante mucho tiempo se ha pensado que la economía no tiene que ver con la justicia. Para Amartya Sen la meta de la economía es ayudar a crear buenas sociedades, sociedades justas. Ya Aristóteles diferenciaba entre economía y crematística. Las sociedades necesitan los bienes materiales e inmateriales que puede aportar la economía. Estamos en un momento importante en el que incluso las empresas convencionales, aquellas que se mueven por ánimo de lucro, van a asumir los valores compartidos. Como dice Adela  “la responsabilidad social debe asumirse como una herramienta de gestión, como una medida de prudencia y como una exigencia de justicia”, aunque muchas veces se dice que es pura cosmética. El sistema económico se puede cambiar desde dentro, muestra de ello es la economía social y solidaria.

3) Esfera social, entendida como organizaciones solidarias (odia la expresión ONG) - cuya principal tarea es la solidaridad y la inclusión, el bien-ser y el bien-estar - y la sociedad civil. Todos debemos contribuir con las organizaciones sociales ya que realizan una tarea impagable (por eso no se paga) que proporciona cohesión social (hay que tener cuidado porque a veces e puede conseguir de manera injusta). Para eso tenemos que generar estilos de vida que sean universalizables. Mientras el consumo sea el motor de la producción no tenemos remedio, es la pescadilla que se muerde la cola. El estilo de vida de los que están mejor situados no es universalizable, acabaríamos con el planeta. Tampoco es universalizable el de las clases más bajas. Es universalizable el estilo de consumo de las clases medias bajas.

C. ¿Es posible el cambio?

Sí es posible una sociedad en la que se articulen las tres esferas. Ya hay semillas de cambio. Se trata de potenciar lo que fomenta dicho cambio y dejar de lado lo que no. Es difícil porque el desequilibrio entre declaraciones y realizaciones se debe al egoísmo humano (eso explica la corrupción ,los paraísos fiscales, etc.). Su equipo de investigación se adentró en la neuroética para ver si existía ese ‘gen egoísta’. Veamos algunos de sus descubrimientos.

Los seres humanos tenemos una dimensión egoísta, busamos el placer y huímos del dolor (núcleo accumbens). Pero el cerebro humano es también social. El individualismo es un invento para intentar legitimar determinadas actuaciones desde el mundo económico y social.



















Los seres humanos somos capaces de cuidar y cooperar. La ética del cuidado tiene una base biológica. No somos homo economicus, maximizadores del beneficio, seres que basan sus decisiones exclusivamente en el beneficio personal…  somos homo reciprocans. Lo nuestro es la cooperación. Estamos dispuestos a dar con tal de recibir, tal vez no de la misma persona a la que hemos dado. Las especies que más viven son las que se basan en el apoyo mutuo.  Kant afirmaba "el problema del establecimiento de un Estado tiene siempre solución, incluso cuando se trate de un pueblo de demonios: basta con que éstos posean entendimiento". La reciprocidad es la clave de nuestra sociedad contractualista. Respeto y protejo los derechos porque espero un retorno. ‘Hoy por ti, mañana por mí’. El egoísmo total es patológico.

Adela describió tres tipos de actitudes éticas:
  1.  Demonios estúpidos, sólo piensan en ellos mismos, sólo buscan su bien. A quienes actúan así ‘se les espera a la vuelta de la esquina’.
  2.  Demonios inteligentes, al menos cooperan ya que aunque a corto plazo no compense, a largo sí. 
  3. Personas inteligentes, justas y solidarias, que tienen sensibilidad moral y van más allá de la cooperación porque ésta tiene una limitación, excluye a los que no pueden devolver. Nuestros cerebros son ‘aporófobos’ (aporofobia, término acuñado por Adela, miedo y desprecio al pobre) y xenófobos, pero la persona con su libertad puede superar  estos miedos.


Afirmó que el s.XXI es el del paso de los demonios inteligentes a las personas. Es cuestión de desarrollar una sensibilidad suficiente, que es la tarea fundamental de las organizaciones solidarias. Se trata de hacer ver el valor de TODAS las personas y esto pasa por reforzar los vínculos. Somos vínculo. Los pactos son papel mojado si por debajo del contrato no está la tradición de la alianza (reconocimiento recíproco de los seres humanos; reconocimiento recíproco de su dignidad). Esto supone ir más allá de compromiso y adentrarnos en el terreno de la gratuidad. No es una utopía, es una realidad. Las personas tenemos valor, no precio. Recordemos la fórmula del fin en sí mismo del imperativo categórico de Kant: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio".


En el turno de preguntas recordó una reflexión de Perich en Autopista  (1970): “dicen que la velocidad de los vehículos es cuestión de caballos en el motor pero yo creo que es cuestión de burros al volante”. Esta reflexión me recordó una escena de la película Cadena de favores. “El reino de las posibilidades está dentro de vosotros… Aquí [señalando la cabeza]… Así que podéis hacerlo”… ¿Qué hago yo para cambiar el mundo?




Bibliografía

  • Pedrajas, M. (2006). "La transformación ética de la racionalidad económica en Amartya Sen. Una recuperación de Adam Smith". Quaderns de filosofia i ciéncia, 36, pp. 105-117. Disponible en: http://www.uv.es/sfpv/quadern_textos/v36p105-117.pdf [Consulta 22.06.2016]


lunes, 6 de junio de 2016

El buen amor y la buena vida


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 06.06.2016]

El pasado 3 de junio, a las 19.00, organizado por el Consorcio de Inteligencia Emocional y con el apoyo de DeustoBide– Escuela de ciudadanía, tuvo lugar el Conversatorio con Joan Garriga, psicólogo Humanista, experto en constelaciones familiares y Socio Fundador del Institut Gestalt (Barcelona). El conversatorio versó sobre dos de sus libros, La llave de la buena vida y El buen amor en la pareja.  La sala, con capacidad para 200 personas, estaba llena a pesar de ser un viernes por la tarde en un día de sol, algo no muy habitual en Bilbao…

El amor es un tema que ha llenado cientos, miles, de libros, canciones, poemas… No es lo mismo transitar en la vida solo que en pareja… Anhelamos el amor, pero no siempre sabemos amar bien… Joan habla de que para formar una pareja hace falta el amor, pero no sólo amor. Por eso habla del  buen amor; así que comenzamos preguntándole qué es el buen amor y qué es el mal amor.

En su respuesta nos explicó que las condiciones del buen amor tienen que ver con respetar los órdenes del amor [desarrollado por Bert Hellinger], concepto central en las constelaciones familiares:
  1. Todos. “Todos sin excepción, con independencia de si se les juzga positiva o negativamente, tienen el mismo derecho a pertenecer y a ser incluidos y dignificados, permitiendo y exigiendo que asuman su destino y sus culpas y las consecuencias de las mismas, cuando así fuera el caso” (Garriga, 2013b). En el alma colectiva, en la ley del corazón profundo, todos deben ocupar un buen lugar. En muchas familias por miedo, por vergüenza o porque su recuerdo es doloroso, se niega su lugar a quienes murieron pronto, se suicidaron, cometieron actos deshonestos, etc. El buen amor se sostiene en lo bueno del pasado y en que no se repita aquello que no es tan bueno. En nuestra sociedad el perdón se practica mucho de boquilla (el poder del perdón es el poder del juicio, yo soy buena/o y tú malo/a). Tenemos que abrir nuestro corazón a lo que fue y de la forma que fue.
  2. Cada quien en el lugar que le corresponde. “Demasiados padres se comportan como pequeños y demasiados hijos se comportan como grandes y especiales, transgrediendo la regla del bienestar en las familias: cada quien en el lugar que le corresponde. Y esto significa también que los posteriores se apoyan en los anteriores y orientan su mirada hacia el futuro. Es lo que en sociedades más tribales se vive como apoyo en los ancestros, a los cuales se honra y venera” (Garriga, 2013b).
  3. Reglas de intercambio entre el dar y el recibir. “En lo que respecta al vínculo con los padres, por ejemplo, no podemos devolver lo mucho recibido y lo compensamos y equilibramos dando a nuestros hijos o sirviendo y cuidando a la vida con nuestros dones. (…) Respecto a los iguales, la regla del intercambio es mantenerlo equilibrado, para asegurar la paridad y la igualdad de rango” (Garriga, 2013b). Un pasaporte para la legitimidad de la pareja es ponerse en paz con los padres, que representan la vida dentro de nosotros. Dentro de cada uno hay un niño, una niña, que vive leal a sus padres. “Si estamos en paz con ellos, estamos en paz con la vida; cuando los tomamos a ellos, podemos tomar la vida en todas sus dimensiones” (Garriga, 2013a, p.115).


El buen amor se reconoce porque estamos en paz con la persona que nos acompaña, porque no queremos transformarla, porque estamos dispuestos a crecer juntos, a desarrollarnos; esto exige que superemos los juegos estereotipados, el estancamiento en unos roles prefijados. En la pareja se tienen que dar unas danzas ricas de relación. “La relación de pareja no es una relación de ayuda, pero es una relación que ayuda. Ayuda al desarrollo personal, a veces a través de la alegría, pero otras a través del sufrimiento y la desazón conscientemente aceptadas” (Garriga, 2013a, p.45). Schopenhauer decía que el peor castigo sería ser invisibles y eternos. La pareja no es que nos complete, rellena nuestras sombras, nos tranquiliza porque responde a nuestra necesidad de pertenencia a un grupo. En toda pareja hay un pacto implícito: “Yo me hago cargo de tus sombras”. Pero  si eso se mantiene igual durante 50 años… mantenemos vivas las sombras… Aunque, como señaló de su experiencia como terapeuta, todo el que quiere cambiar quiere hacerlo con dos condiciones: 1) sin cambiar; y 2) manteniendo la razón…

Y del buen amor pasamos al buen vivir que es el tema esencial de la vida. La llave de la buena vida es un libro escrito después de años de acompañamiento a personas en sus tránsitos vitales (tanto en las alegrías como en las lágrimas). En la dedicatoria del mismo se ve que está publicado pensando en su hijo Tomás, como regalo de la mayoría de edad. Le pedimos que nos contara cómo surgió  y el sentido del título… la llave… de oro y con tres dientes…

El libro comienza con un cuento, cuya semilla le contó su gran amigo Ramón Resino, padrino de su hijo Tomás, y que con el tiempo ha fermentado y es la base del libro. La llave abre todas las puertas, incluso la última (la de la muerte, que ojalá nos pille desapegados…). Unas puertas son de ganar y otras de perder (véase el subtítulo del libro Saber ganar sin perderse a uno mismo y saber perder ganándose a uno mismo). “La llave representa el legado que los padres entregan a los hijos en forma de aprendizaje útil para el viaje de la vida (…) tiene tres dientes [el número tres encierra gran simbolismo], que como explican los padres simbolizan los tres dones, actitudes o recursos más importantes que un ser humano necesita para tener una buena vida (…) su cara opuesta, las tres amenazas que se ciernen sobre la buena vida, los tres grandes pecados [entendidos como falta de respeto hacia la vida y hacia uno mismo] en que podemos incurrir”. Veamos los ‘pecados’ y los recursos a desarrollar:
  1. No dar a la vida lo que tenemos para darle, no desarrollar nuestros dones. Pecado de miedo. Recurso a desarrollar: coraje, valentía, confianza.
  2. Tratar de dar a la vida lo que no tenemos o lo que no somos, vivir a través del personaje que hemos creado. Pecado de artificio, impostura. Recurso a desarrollar: veracidad. No hay mayor felicidad que hacer y estar en lo que uno siente; aunque algunos movimientos interiores importantes pueden estar movidos por nuestras heridas… [por ejemplo, quien se dedica a ayudar a víctimas de cualquier tipo porque lo conoce en primera persona].
  3. No tomarse el espacio y la atención para reconocer lo que nos mueve y lo que no nos mueve. Pecado de falta de contacto con uno mismo. Recurso a desarrollar: atención, conciencia. Esto se puede trabajar a través de la meditación, escuchando nuestros sueños, conectando con nuestra respiración, etc. 
Y un dato importante… la llave es de oro… alude al componente trascendente, simboliza la respiración, el aliento vital… Es la vida viviendo en nosotros. La vida tiene sentido a pesar de los pesares. La vida está en todo. Todo tiene su derecho legítimo a ser como es. Hay algo que nos ampara, acoge y guía… independientemente del nombre que le demos…

Quiero acabar esta entrada con la cita que abre La llave de la buena vida y el deseo de que tengáis una buena vida y un buen amor…


El día que la muerte llame a tu puerta,
¿qué le ofrecerás?
Yo depositaré delante de mi invitada
la jarra llena de mi vida.
Yo jamás la dejaré partir con las manos vacías.
Rabindranath Tagore

Bibliografía
  • Garriga, Joan (2013a): El buen amor en la pareja: Cuando uno y uno suman más que dos. Barcelona: Destino.
  • Garriga, Joan (2013b): “El arte del buen amor. Constelaciones familiares”, La Vanguardia, 12 de junio. Disponible en: http://www.lavanguardia.com/cultura/20130612/54375903295/constelaciones-familiares-arte-amor.html [Consulta 5 de junio de 2016]
  • Garriga, Joan (2014): La llave de la buena vida: Saber ganar sin perderse a uno mismo y saber perder ganándose a uno mismo. Barcelona: Destino. 


martes, 24 de mayo de 2016

El compromiso detrás de la mirada: Gervasio Sánchez


Del 20 al 22 de mayo se celebró el Bilbao Photo Experience. Gracias a mi profesora de fotografía, Belén Ibarrola Goiri, pude asistir a la ponencia de Gervasio Sánchez, fotógrafo especializado en fotoperiodismo de guerra, quien ha mirado más allá de su cámara los grandes conflictos de Europa, Asia, África y América Latina por más de treinta años. Salí conmovida de la conferencia, que fue mucho más que conocer su excelente labor fotográfica. Podría resumir lo vivido con una frase… El compromiso detrás de la mirada… las historias y los nombres más allá de la instantánea
Presentaré aquí algunas de las ideas que compartió y la reflexión que a mí me suscitaron.

Comenzó su charla subrayando el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2016, otorgado al fotoperiodista estadounidense James Nachtwey, “conocido por sus cuatro décadas de trabajo en guerras, campos de refugiados y ciudades castigadas por catástrofes naturales o ataques terroristas”.

Me impactó que continuó diciendo que no se atrevía a describir la guerra y el dolor que genera, que va más allá del “bang-bang”. Una guerra no se acaba cuando se deja de disparar, ni cuando dice Wikipedia... Acaba cuando se superan las consecuencias y eso puede tardar años, décadas o no darse nunca… Sin embargo, algunos periodistas se piensan que ellos son los protagonistas… Señaló que cada vez le importa menos  el “bang-bang”, que ha dejado de centrarse en la parte efectista. Le interesa más la vida cotidiana, el cómo sobreviven las personas… Según él los muertos son el ‘menor’ de los problemas de una guerra… ¿Qué pasa con los supervivientes? Así dicho puede sonar un poco fuerte pero cobra todo el sentido al seguir todo su discurso…

Comentó que desde hace dos décadas más que mostrar el “bang-bang” hace visibles historias con nombres y apellidos. Cada muerte deja una historia inconclusa. Ese niño, esa niña que mueren en una guerra podrían haber sido un Premio Nobel, los descubridores de la cura de alguna enfermedad… El día que veamos las guerras en función de las historias inconclusas nos lo tomaremos en serio. Y no hay que olvidar que cada vez que hay una guerra hay quienes hacen negocio y siempre se encuentran muy lejos de la primera línea de fuego. A pesar de su optimismo decía que por esa razón (los beneficios que generan) es muy difícil que dejen de formar parte de nuestra vida. Investigadores de la Universidad de Cambridge han mostrado evidencias de lo que parece que fue una matanza hace cerca de 10.000 años en Kenia. Él se ha encontrado con muchas personas cercanas a los 30 años, en países con una esperanza de vida que ronda los 40, que no conocen lo que es un país sin guerra… Es duro… Yo me pregunto cuáles serán los resortes de Gervasio para mantener el optimismo y la esperanza después de haber vivido de cerca por elección tanto dolor…

Para Gervasio la vida en medio de la guerra tiene mucho más valor. Comentó que hizo su primer trabajo en Sarajevo en blanco y negro para evidenciar que podría ser cualquier guerra, en cualquier tiempo y lugar, que todas las guerras comparten imágenes. Y en medio de toda guerra la vida continúa. Lo que pasa ahora en Siria ya pasó en Bosnia hace algo más de 20 años. En Europa hemos conseguido no matarnos. Hemos inventado auténticas brutalidades (esclavitud, nacismo, etc.) pero hemos conseguido dejar de matarnos; aunque seguimos apoyando matanzas en otros lugares. Cundo cayó el muro de Berlín él se encontraba en El Salvador. En aquél momento llegó a pensar que se iba a quedar sin trabajo. Antes había dos potencias y había cierto ‘control’, ahora hay caos. Según él hemos llegado a un momento en que todo puede empeorar. Nunca ha habido tantos refugiados y desplazados.

Una clave de su trabajo es que ha intentado ser compasivo. ‘La dignidad es lo que importa’. Según él es importante acercarte al dolor y pensar qué harías si estuvieras en su lugar. Ha renunciado a la foto impactante, que genera mucho debate y declaraciones vacías, como la foto del niño de dos años que apareció muerto en la playa. A raíz de ese último hecho hubo muchas reflexiones indignantes. Quizá lo mejor hubiera sido el  silencio del luto…

Al ver de cerca tanto dolor y sufrimiento constata que resulta difícil gestionar los sentimientos. Genera mucha impotencia y desesperación ver que todo se repite; es más, cada vez presencia escenas de mayor sufrimiento. Es complicado gestionar lo que ves, te lo tienes que ‘tragar’. Como ‘anécdota’ cuenta que en 1994 salió de Ruanda después de ver morir a miles de personas y se fue a descansar y desconectar a las playas de Siria. Y ahora…

Contó que cuando empezó su carrera profesional pensaba que lo que hacía serviría para algo, para golpear conciencias y abrir debate, para mejorar el mundo. Dio un consejo muy claro: hay que ser críticos y autocríticos. No se puede ser complaciente con lo que ocurre y con el poder. Él hacía una reflexión, ¿voy donde quiero? La respuesta es clara, “no, voy donde me lleva la ola mediática”.

Después de haber cubierto el cerco de Sarajevo durante tres años conoció la historia de Kuito (Angola) donde habían muerto tres veces más personas que en Sarajevo en el plazo de apenas 9 meses. Y se preguntaba, ¿dónde estaba yo cuando morían tantas personas? Así empezó el proyecto Vidas minadas que fue financiado por el dueño de varias revistas del corazón. Comentó que la suya es una profesión en la que un grupo reducido ha pervertido la esencia de la misma. Es necesario buscar equilibrios entre los tiempos de los proyectos y el modo de hacer las cosas, lo que exige mucho coraje. Los políticos y los Directores de comunicación quieren que los proyectos se hagan rápido… Y cada proyecto necesita su tiempo. “Los periodistas debemos vigilar al poder político y económico y no acostarnos con él”.

Para él es más difícil editar que fotografiar. Le interesa encontrar el hilo narrativo. Muchas veces al escribir lo que más le cuesta es la primera frase. Cuando tiene claro el hilo y la historia va todo seguido… Muchas veces le preguntan cuál es la foto que más le gusta. Suele decir que muchas veces las que han tenido menos brillo porque son las que le han conducido a las que han sido comunicadas, las que aparecen en los reportajes, las que todos eligen…

Uno de los nombres y apellidos del proyecto de Vidas Minadas es Adis Smajic a quien conoció poco después de que con 13 años le estallara una mina antipersona que se activó al recogerla del suelo para que nadie la pisara. Una mina que cuesta 6 euros, y a alguien le da un beneficio de 3, cambió su vida para siempre. Con 13 años ya era un veterano de guerra que se ha tenido que someter a más de 30 operaciones para paliar las consecuencias. Gervasio ha acompañado a Adis durante años y le ha visto crecer, conocer el amor y le ha acompañado en el nacimiento de su hijo… (véase el vídeo del final).

Otro proyecto al que Gervasio se ha dedicado desde 1998, recopilando material en diez países, es Desparecidos. Según él la desaparición forzosa es el mayor drama de una guerra. Los escombros desaparecen, los heridos se pueden curar, los muertos se entierran, las tumbas se arreglan… Pero… ¿Qué pasa con los desaparecidos? ¿Qué ocurre cuando todos quieren mirar hacia adelante pero hay quienes se han quedado atrapados? Normalmente no trabaja en España porque aquí viene a descansar, pero a raíz del comentario de una periodista el epílogo del libro lo dedicó a España. ‘La dignidad es lo que importa’. Las víctimas tienen derecho a encontrar una respuesta a su drama. Muchas de las actuaciones del Gobierno de Los Estados Unidos son criticables pero después del 11-S se comprometió a recuperar todos los restos humanos y han realizado programas y pruebas de ADN a los familiares para hacerlo. Hay quien ha recibido una uña… Se ha encontrado con gente que dice que para qué hacer tanto esfuerzo. La respuesta es clara… Pregúntate… Si fuera mi hijo o hija, padre o madre, esposo o esposa, hermano o hermana ¿qué haría?

Otro nombre propio… Ascensión Mendieta, que tenía 88 años cuando fue a Declarar a Argentina para que exhumaran el cuerpo de su padre de una fosa común en el cementerio de Guadalajara. Ascensión tenía 13 años cuando su padre murió. El tiempo apremia... Ella ahora tiene 90 años y está a punto de conseguir recuperar el cuerpo de su padre gracias a una jueza argentina y un sindicato noruego. Su razón para tanta lucha: cuando muera quiere que le entierren en la misma tumba que a su padre.

Gervasio comentó que con el tiempo ha caído en la cuenta de que en las desapariciones forzosas las víctimas no son los muertos, sino las familias que pasan años buscando. Él nunca ha escuchado la palabra venganza al pie de una fosa común, en ningún lugar del mundo.

¿Qué me llevo yo de la conferencia? Tocar una vida es fácil, transformarla no tanto… Basta con conectar con las emociones para producir un impacto; pero cuando tocas la vida de alguien tienes una  responsabilidad… Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad…

Para finalizar la historia de Adis Smajic, extracto tomado del documental Imprescindibles- Gervasio Sánchez, testigo de guerra, reconocido con el Delfín de Oro del Festival de Televisión de Cannes y emitido por la 2 de RTVE el 23 de octubre de 2014.



miércoles, 4 de mayo de 2016

Reconciliación: Análisis de la realidad desde la fuente de vida


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 04.05.2016]

Tengo la suerte de haber estado del 26 al 29 de abril en Loiola en una formación que se enmarca en un plan que dura cuatro años. El segundo día trabajamos el tema de la reconciliación con ElíasLópez sj, consultor del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) en el ámbito de la reconciliación. Le acompañaba Manu Arrue sj, responsable de Paz y Reconciliación de la Diócesis de Bilbao. 

Realizamos un trabajo colaborativo en el que vimos qué se aporta a los procesos de paz y reconciliación desde la espiritualidad ignaciana (espíritu ≡ aliento vital). Que nadie se asuste por el término… “La espiritualidad ignaciana intenta ayudar a vivir la vida de una forma integrada”, a la manera de Ignacio de Loiola.

Empezamos la mañana con el ejercicio de Mindfulness (atención plena) que aquí sintetizo:

El lugar… inmejorable, el jardín que está detrás de la Basílica de Loiola. En un corro hicimos unos ejercicios para trabajar la lateralidad y relajarnos. Después recibimos la invitación de cerrar los ojos y dejarnos llevar para trabajar la atención plena, realizando el siguiente recorrido:

Cada uno realiza tres inspiraciones profundas con la invitación de soltar, relajarse y sentir el cuerpo (las sensaciones que percibe).

Después cada uno respira a su ritmo llevando la atención a la respiración. Si llega una distracción practicamos las 2 R: no me Resisto; no Retengo (esta pauta se mantiene durante todo el ejercicio).

Empezamos a respirar diciendo mentalmente DENTRO al inspirar, FUERA al espirar. Así estamos un rato (de fondo siempre las 2 R).

Después llevamos la atención al silencio entre el DENTRO – FUERA y el silencio entre FUERA-DENTRO. Lo repetimos varias veces para luego llevar la atención al silencio que SOY.

Dirigimos nuestra atención al centro del silencio que SOY. Allí me encuentro una puerta. Me acerco, la miro y la abro. Me lleva a mi jardín interior. Me fijo atentamente cómo es mi jardín, qué veo, qué escucho… Me percato de que se oye el rumor de un riachuelo. Me acerco y lentamente lo remonto hasta llegar al origen. Ahí está la FUENTE QUE ME DA VIDA. Disfruto de la fuente, la observo, conecto con ella. Después de disfrutar esa conexión voy abandonando poco a poco mi jardín interior…

Es difícil describir lo sentido durante el ejercicio... Me faltan las palabras… Me sorprende mi jardín interior. Me siento muy a gusto en él. Percibo mucha fuerza, mucha energía. Según remonto el riachuelo veo rostros de personas, las personas de mi vida. Al llegar a mi fuente de vida no puedo reprimir el llanto. Me embarga la emoción…

Al acabar el ejercicio y volver a la sala, dejando atrás la naturaleza, hacemos nuestro primer registro del día (examen, que diremos más adelante):

¿Qué siento aquí y ahora? La sensación corporal es liviandad, me siento ligera; y el sentimiento es de gratitud.
¿A qué me mueve? Aparecen sin pensarlo tres verbos: amar, abrazar, sonreír

Ese simple registro es de una gran profundidad y ayuda. Doy un paso atrás (conecto con mi fuente de vida) para dar un paso adelante (a qué me mueve, desde la positividad). Para superar conflictos es fundamental hacer un análisis contemplativo de la realidad, un análisis desde la fuente de vida. [Esta es la vía para ganar en libertad interior, indiferencia, dirá Ignacio: da un paso atrás; respira; haz silencio; conecta con tu fuente de vida; entrega; agradece; da un paso adelante; transforma].

Una frase nos acompaña durante todo el día: “la inteligencia no está entre las orejas, sino entre narices”. La inteligencia es comunicativa, es fundamental incluir la voz del otro. A continuación reproduzco el mapa que construimos de forma colaborativa todas las personas asistentes después de responder a cuál es la primera palabra que relacionamos con reconciliación: 



El contexto desde el que hablamos es el de la violencia que existe a distintos niveles: personal, educativo, social, religioso, político, ecológico, generacional, de género, etc. Hay que constatar, además, que las redes de violencia son muy complejas.  “RE-CON-CILIAR ≡ Volver – juntar – llamada”. Ha habido una ruptura porque ha habido una injusticia que atenta contra la dignidad. Algo muy importante es discernir la reconciliación según tiempos, lugares y personas, para dar modo y orden (éste es un concepto muy ignaciano y se refiere al cómo y al cuándo; al procedimiento, la metodología, que debe de ser siempre personalizada y acompañada). En los procesos de reconciliación siempre hay que poner una silla vacía, hay que pensar en quién queda excluido. Hay que ‘interrumpir’ para que la narrativa no sea totalizante, sino abierta y dialogada. El espacio es fundamental. Hay una vieja máxima inglesa que dice “Where you stand, depends on where you sit”. Dónde tenemos puestos los pies determina; defendemos dependiendo de dónde estamos sentados. Elías nos contó un testimonio conmovedor. Doña Socorro, una mujer a la que conoció en Cúcuta (Colombia), era una desplazada interna del proceso de reconciliación. Ella quería justicia pero no confiaba en la humana. En el conflicto mataron a su marido, su hijo, su nieto, un hijo estaba encarcelado y otro hijo desaparecido desde 2006. Ella veía que a cambio de verdad se podía reducir la responsabilidad penal (así sucedió con el asesino de su hijo). Y decía algo como: “¿Quién soy yo para perdonar? ¿Acaso puedo perdonar un dolor tan grande? Lo pongo en las manos de Dios. Así se alivia algo el dolor y yo algo también perdono…”. Doña Socorro es el ejemplo de que la reconciliación es posible. Su hijo desaparecido apareció muerto. Le dio sepultura y ahora vuelve a sonreír…

Cuando nos encontramos ante un conflicto, que no es otra cosa que la percepción de una incompatibilidad (es relacional), podemos abordarlo desde tres perspectivas: 1) Resolución de conflictos (tienen solución); 2) Gestión de conflictos (podemos dominarlo a través de técnicas); y 3) transformación de conflictos (partimos de que nunca se resuelven del todo, pero suponen una oportunidad de crecimiento). La reconciliación es una forma de transformar conflictos. “Para no vivir alienado, alinéate”.



La reconciliación es un proceso relacional colaborativo, en el que hace falta mucha creatividad; se necesita cambiar de perspectiva ¿Y qué se necesita para trabajar el estilo colaborativo? Escucha, empatía, verdad, etc. 



Para Ignacio el deseo es lo que marca a la persona. Una vez se ha conectado con la fuente de vida hay que redefinir todo lo anterior. Una persona que está en contacto con la fuente de vida gana en libertad interior. En este proceso Ignacio da una gran importancia al Examen del día (es lo único que marca como obligatorio para los jesuitas). Se trata de al final del día dar un paso atrás para conectar con la fuente de vida y preparar el día siguiente.

Para transitar entre víctima y victimario hace falta una pedagogía del perdón que Elías López propone como la resultante de dos modelos en diálogo: 1) la justicia transicional (TARR, por su siglas en inglés) y 2) el sacramento del perdón (no voy a profundizar aquí; dejo para quien quiera este artículo de Elías).


Para terminar, una frase que me dio qué pensar… “Lo importante no es si estoy herida o no, sino cómo toco la herida, desde dónde toco la herida”… Conectemos con nuestra fuente de vida y desde ahí analicemos la realidad y sanemos las heridas…




domingo, 24 de abril de 2016

El peligro de la historia única



El origen de este post es una Charla TED de julio de 2009, “Chimamanda Adichie: El peligro de la historia única”, que cuenta con más de 10 millones de visitas.

Chimamanda se define como una “contadora de historias” y en la charla cuenta varias historias personales sobre el peligro de una historia única. Comentaré aquí algunas de ellas... Se presenta como una lectora y escritora precoz. Empezó a leer sobre los 4 años y sus primeros escritos los hizo sobre los 7. Relata que al principio leía historias sobre niños ingleses y americanos. Y los personajes sobre los que escribía eran como aquellos sobre los que leía: blancos y de ojos azules, jugaban en la nieve, comían manzanas y hablaban del tiempo. Ella, sin embargo, vivía en Nigeria, comía mangos y allí no se hablaba del tiempo porque no era necesario… Moraleja: somos muy vulnerables e influenciables ante una historia y más en la infancia… Esto me hace pensar lo importante que es lo que leen  nuestros niños y nuestros jóvenes, la mirada se educa desde muy temprano…

Todo cambió para ella cuando empezó a leer libros africanos; eso le salvó de ver una historia única y le ayudó a descubrir su propia voz. Otra historia que narra… En su casa tenían personal doméstico. Lo único que ella podía ver sobre Fidé, a quien su madre ayudaba mucho, era su pobreza. .. Su imagen pasó a ser otra después de que un día fue a su casa y estuvo con su familia. “Es así como creamos la historia única, mostramos a un pueblo como una cosa, una sola cosa,  una y otra vez, hasta que se convierte en eso”.  

La historia única tiene que ver con el poder.  Chimamanda explica que cuando piensa en el poder siempre le viene una palabra del idioma igbo (idioma hablado por la etnia igbo, localizada en lo que antes era Biafra), el sustantivo nkali, que significa “ser más grande que el otro”. En el mundo político y económico las historias se rigen por este principio. Todo depende de cómo y cuándo se cuenta, quién cuenta, cuántas historias se cuentan…  El poder no es sólo  la capacidad de contar la historia del otro, sino de hacer que esa historia sea la definitiva.  En alusión a su infancia  reflexiona que “todas estas historias me hacen quien soy;  pero si insistimos sólo en lo negativo sería simplificar mi experiencia y omitir muchas otras historias que me formaron”. La historia única crea estereotipos, y el peligro de los estereotipos no es que sean falsos, sino que son incompletos. Es imposible conectar con una persona o lugar sin entender todas sus historias. La historia única roba la dignidad de los pueblos, niega la igualdad, subraya las diferencias más que las similitudes. Acaba la conferencia con una reflexión excepcional. “Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota […] Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso”.

Según iba escuchando la conferencia me venían a la cabeza muchos ejemplos sobre el peligro de la historia única, en la Historia hay muchos y también en la mía propia… No hay más que pensar en todas los casos de discriminación y persecución, ya sea por causa política, religiosa, de orientación sexual… Detrás hay mucho miedo e incapacidad de ver lo que nos une, la humanidad… Detrás hay historias únicas que hemos asumido acríticamente… En mi vida he experimentado también en varias ocasiones esto… He tenido que reelaborar o revisar mis opiniones sobre el matrimonio, la familia, la homosexualidad, el aborto… cuando me han ‘golpeado’ cerca… Y digo ‘golpeado’ porque en un primer momento he vivido así, como una sacudida, lo que ha atacado mis creencias y valores…

La charla también me hacía pensar en la lucha feminista, en el patriarcado. Durante muchos, demasiados, años la historia de las mujeres ha sido contada e interpretada por hombres. La voz de la mujer ha sido silenciada o minusvalorada… Todo cambio hacia la real igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres pasa por superar la historia única.

Posteriormente he visto otra conferencia de Chimamanda que se ha convertido en libro, Todos deberíamos ser feministas, y que será leído por todos los estudiantessuecos de dieciséis años.  Al comienzo del libro Chimamanda se define como una “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”.


Revisemos nuestros prejuicios, clichés, estereotipos, historias únicas… Este es el primer paso necesario para relacionarnos en clave de igualdad; es el primer paso para hacer realidad los Derechos Humanos.


domingo, 17 de abril de 2016

Donde la vida y la muerte se dan la mano


Ayer por la mañana me sentí a gusto en un cementerio, era la primera vez… y a pesar de la terrible razón que me había llevado allí… Hace una semana murió una prima mía, Iratxe (39), después de estar luchando durante cinco años contra el cáncer y ayer llevamos sus cenizas al nicho de la familia. Había mucho dolor e impotencia en nuestras palabras y en nuestros silencios…

Es sobrecogedor el silencio y la paz que se respira en un cementerio, y eso que en el de Derio hay aviones despegando y aterrizando a escasos metros… Me llama la atención como se impone la vida en un contexto en el que queda patente la limitación de la misma. Los verdes son intensos, la hierba crece con fuerza alrededor de tumbas y panteones… Los cipreses parecen custodios del descanso de sus habitantes… La vida se impone como la otra cara de la moneda…

Al pasear por las calles (debo decir que me resulta un poco inquietante tanto orden para toda la eternidad…) es inevitable fijarse en los nombres, las fechas, los epitafios, las fotos… e imaginar historias… Detrás de ellos se adivina mucha vida, amor, dolor, encuentros, desencuentros, sueños realizados y otros perdidos… Me viene a la cabeza un precioso cuento:

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención.
Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían  inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?… ¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?…  ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?…  ¿y el casamiento de los amigos…?  ¿y el viaje más deseado…? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?…  ¿horas? ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
“El buscador”, Jorge Bucay, 26 cuentos para pensar

Parece un contrasentido, ayer al pasear entre la muerte me sentí fuertemente unida a la vida. ¿Por qué temer a la muerte si hemos Vivido (con mayúscula)? Pensé en los días que hay marcados en mi libreta y los que quedan por apuntar… Deseé firmemente centrarme en lo que me da vida y en aportar vida a mi alrededor. Decidí regalar besos, abrazos y “te quiero” sin vergüenza, sin miedo, sin medida, sin esperar nada a cambio… Una canción empezó a sonar con fuerza en mi interior…

“Celebra la vida, celebra la vida
Que nada se guarda, que todo te brinda
celebra la vida, celebra la vida
Segundo a segundo y todos los días
Celebra la vida, celebra la vida
Y deja en la tierra tu mejor semilla”


lunes, 28 de marzo de 2016

Sobre la justicia, la compasión y el perdón


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 28.03.2016]

Llevo unas semanas, casi desde que empezó el cuatrimestre, dándole vueltas al tema de la justicia y de los derechos humanos. En los dos grupos que tengo este año en la asignatura de Ética cívica y profesional se están dando unos debates que dan qué pensar…  Algún día he salido de clase consternada por las opiniones que he escuchado…  Además se suma el dolor por los refugiados, por las personas que han perdido la vida por el sinsentido de la guerra, del terrorismo y de todo tipo de violencia, por tanto sufrimiento innecesario…

Parece mentira que jóvenes universitarios de poco más de 20 años sean capaces de defender de forma airada y rotunda que si una persona mata a alguien cercano, ya sea por error o por una negligencia, ellos matarían a esa persona. Que es justo, que es lo adecuado, que es normal… Y eso aun sabiendo que no está bien, que no es correcto… El principal argumento es que se lo ha buscado, que renunció a sus derechos al hacer daño a otra persona…  ¿Cómo hablar de principios de ética profesional si no se asume lo más básico, la centralidad de la vida, que los derechos humanos son universales e inalienables…? ¿A dónde nos llevaría la universalización de esa postura? Podríamos entrar en una espiral de violencia sin fin… Esto suele ocurrir en los conflictos armados y las guerras…

Hace un año escribí un post, Sentimientosde justicia, sobre la película  El secreto de sus ojos por el impacto que me produjo la historia. Puedo entender, no es difícil, el dolor que produce la muerte injusta y violenta de tu pareja pero dedicar tu vida a la venganza, bajo la apariencia de justicia, no te hace ningún bien. Te hace perder tu humanidad. Te endurece el corazón. Te arruina la vida (aquí el alumnado argumenta que la vida ya se te había arruinado con la muerte de tu ser querido)…  

Creo que debemos educar y educarnos en la compasión y el perdón  para no dejarnos llevar por nuestros sentimientos e introducir racionalidad en la respuesta a las ofensas que nos hacen.

Una de las mejores definiciones que he escuchado de compasión es la de empatíaen acción. “La compasión es el florecimiento absoluto de la conciencia. Es la pasión despojada de toda la oscuridad, liberada de todas las ataduras, purificada de todo el veneno. La pasión se convierte en compasión. La pasión es la semilla y la compasión es su florecimiento. […] La compasión es inmotivada, no tiene ningún motivo en absoluto. Ocurre simplemente porque tienes, porque das, y no porque el otro necesite nada. En la compasión no hay ninguna consideración hacia el otro. Tienes tanto que te desborda. La compasión es como la respiración, espontánea y natural” Osho

Y en muchos casos no es posible la compasión sin el perdón, que seguramente es una de las decisiones más valientes y con mayor potencial sanador y liberador. Supone elegir el bien, el amor y la vida.
“Perdonar. Perdonar siempre. El perdón no es olvido, que muchas veces significa no querer mirar la realidad de frente. El perdón no es debilidad, es decir, pasar por alto una ofensa por miedo al que la ha cometido si es más fuerte. El perdón no consiste en decir que no tiene importancia lo que es grave o que es bueno lo que es malo.

El perdón no es indiferencia. El perdón es un acto de voluntad y de lucidez, por lo tanto de libertad, que consiste en acoger a los hermanos como son no obstante el mal que nos han hecho, como Dios nos acoge a nosotros, pecadores, no obstante nuestros defectos. El perdón consiste en no responder a la ofensa con la ofensa, sino en hacer lo que dice S. Pablo: ‘No te dejes vencer por el mal, sino vence el mal con el bien’.

El perdón consiste en darle la oportunidad a quien te ha hecho un agravio de que pueda tener una relación nueva contigo; la oportunidad de que ambos podáis retomar la vida, tener un porvenir en el que el mal no tenga la última palabra”. Chiara Lubich

Me gustaría terminar con una preciosa canción de Gontzal Mendibil, “Lágrimas al viento”. Como dice la canción “Hoy me duele el alma, hoy lloro por ti”, lloro por tanta injusticia, por tanto dolor.. y elijo la vida, la compasión y el perdón.